A todos nos llega el invierno ¿no?. Yo se que los que tratamos de entender a los demás siempre salimos perdiendo, quizás el masoquismo nos hace vibrar algún nervio y como aquel que corta su cuerpo aquellos que cortamos nuestras almas buscando una frase que calce en nuestros edificios de versos nos vamos sintiendo vivos, pero no es tan terrible cuando ya van pasando años mirando hundirse barcos en el mar de nuestros fracasos.
Trato de buscar algún recuerdo bonito y solo doy con palabras -quizás te suceda lo mismo- por lo que salgo a caminar para ver si en algún paisaje veraniego, mientras es invierno, la vida me regale tus pasos conmigo riéndonos de algo sin mucha importancia. Llego al barrio Brasil y converso con los vagabundos de Santiago Centro, siempre me ha gustado hacerlo resulta que entregan buenas llaves para las ecuaciones de la vida.
(*)Llevo algunas noches sin dormir porque no hay nada más que el sello de mi gorro y letras en la libreta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario