El sueño
Billie Jean
Abrazo eterno
Jorge leía la carta enviada por Selenne desde Paris, todo estaba muy bien, caminatas geniales, gente de muchos países como ha de esperar de una ciudad cosmopolita. Suena el timbre, se levanta del sofá y abre la puerta, la joven no pasa, no ha de tener más de diecisiete años "Aquí esta tu libro" dice y al segundo se da la vuelta cerrando la puerta de un portazo. Nuestro veinteañero antiheroe no entiende nada, coge un abrigo, los cigarros y un paraguas, sale con la intención de encontrarle, baja por la escalera hasta el primer piso para abrirse paso a la calle, abre el paraguas, hace ruidos con la boca imitando "Billie Jean" de Michael Jackson, doblo la esquina, allí estaba ella fumando un cigarro, aquel cigarro era el reloj de cenizas que esperaría a Jorge sentada allí bajo esa lluvia intermitente de hojas del sangriento otoño -¿Cuantos muertos iban ya?-, caminaron lejos hablando banalidades no tan banales, cuando separaron sus caminos se abrazaron en un abrazo que él creyó eterno, ella dijo "no vuelvas a desaparecer", no recuerdo bien que dijo el.
-"¿Existirá otra oportunidad de vernos?", no depende de él ya que siempre desea verle, en ella siempre esta la respuesta-. Camino rápido y pensativo hacia su casa, mientras ella marchaba sin mirar hacia atrás, al doblar en la esquina se dio cuenta que le seguían, la lluvia de hojas amarillas había cesado, corrió para escapar de el extraño, pero unas calles más abajo de una patada en la espalda quedo en el suelo, allí se dio cuenta que aquel que estaba buscándole no era más que él mismo. Despertó bruscamente, ya eran las 7 el parque estaba casi vacío, corría un viento fresco y debía correr a la panadería para comprar el pan y preparar la once.
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