y de ninguna forma ni yo ni nadie pudimos evitar que este corazón se rompiera en tantos pedazos como las cartas que ya no sirven para nada, no se si es la fiebre o la incapacidad de pensar claramente lo que me produce este mareo. No encuentro sentido a tus pretextos más bien todos me arrinconan en los pasadizos de la culpa individual y una y otra vez me apunta Mario con su implacable '"La culpa es de uno", Mario que me vio crecer desde mis infantiles dudas sobre la existencia de dios con minúscula junto a Elsa Bornemann que me enseño que mis pensamientos son tan grandes que necesitaban un avión solo para mi con el motivo de trasladar mis ideas pero también que no somos irrompibles, que el corazón es tan frágil que se daña muy fácilmente. No puedo aparentar ser un tarro con piedras, ya no me sale, es que me hice tan sensible con el tiempo ya no me sale lo rudo, es que dicen que doy de los mejores abrazos y suelo enumerar los días del calendario que llevan las sombras de mis penas.
Soneto desolador de la quincena de abril
¿Será la luna llena
la que me trae
por estos mares
donde navego las penas?.
o ¿Será que las veredas
no quieren dar detalles
de los tristes finales
que siempre nos esperan?.
Es que mis desolaciones
no saben de razones
ni saben ya de el sol.
Y en medio de temblores
y tres grises canciones
se oculta el corazón.
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