Extracto de un pergamino
que nunca leerán,
ni vera luz...
(...)¨Apareció en la mitología de mi amor de la mano de lo más importante en lo que recuerdo de mi vida: Mis ideales. Fue el último verano –entre fines de noviembre y comienzos de diciembre del año 2013-, 30 minutos antes que llegará me encontraba haciendo el fuego para preparar la olla común en nuestra población, se trataba de una actividad en la biblioteca comunitaria en la que formamos parte, de repente apareció, una pequeña de pelo claro que había visto más de alguna vez con quien fuera uno de mis grandes compañeros de lucha ya hace unos años (uno de los pocos amigos que me quedan hoy que tan lejanos se ven los días en que el movimiento estudiantil desbordaba sus espacios de lucha y todo pareciera posible), el se encontraba incapacitado de asistir a la actividad ya que hace un tiempo había sufrido una grave lesión en una marcha entonces en su lugar venia a ayudar – creo que ninguno de los miembros de la orgánica lo sabía pero nunca está de más unas manos para apoyar-. Después de servir algunos platos para los compañeros nos dispusimos a comer los que estábamos allí en la olla, así comenzarían mis enormes ganas de conocer a esta persona que me llamaba tanto la atención, se trataba de una niña bastante menor que yo –Mi edad eran 21 años- con ¨problemas¨ para el aprendizaje, impulsiva, contestataria, con un gran carácter y una gran personalidad, en resumen uno de esos seres hermosos que la tierra pario libres como el viento de esos que nada ni nadie puede contenerlos. ¨
De esta forma comenzaría el discurso fúnebre que yo mismo daría en mi funeral, el muerto -que sería yo- parado tras el podio, pálido, ojeroso y helado como cualquier cuerpo sin vida hablando sobre la última persona importante en su irrisoria vida llena de historias jocosas que ocultan desoladores poemas que evidencian su rebelde depresión tan Contreras como yo mismo.(...)

~¿Comprenderá un día usted que significa demasiado para mi?; Tanto así que aunque no la vea durante semanas no dejo de sentirme bien porque existe y mientras existamos los dos en este mundo yo podría, con un poco de suerte, verla sonriendo por allí. Aveces no me interesa que corresponda mis sentimientos y otras veces creo que yo debería hacer muchas cosas al respecto sobre esos sentimientos, praxis parece que le llamaba el viejo pascuero(Carlitos Marx)~
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