lunes, 3 de marzo de 2014

Cuando sube la marea

''Hubo un accidente, se perdieron las postales
Quiso carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
Son el mismo repetido
Y con tanto ruido
No escucharon el final''
Joaquín Sabina


Mi cuerpo tiembla por completo. ¿Decepción? ¿Pena? El mar esta en mi y en el contenidas todas las lagrimas del mundo, aveces me encuentro cruzando la avenida del fracaso con las tuyas (tan lejanas por mi pero no por el satélite nocturno), no piso las calles por gusto hace ya unas semanas ¿Acaso lo veía venir? No, pero sigo teniendo esa intuición demasiado acertada, el mágico regalo de un abril sangriento.
Le gusta pisar hojas amarillas igual que a mi, de hecho espero que no fuera fingida toda nuestra conexión, pues creo allí se esconden mis miedos más grandes a hacer el loco, cuando uno quiere y es engañado/encandilado por el otro se entrega al ridículo enorme de los enamorados.
En poco tiempo le entregue mi corazón -así de veloz- me hace sentir mejor o igual que tu pero los quince años son tan inestables María. No tengo mucho por hacer...¿Actitud sabinesca? No lo creo, lo que queda es afrontar todos mis miedos, pagar las cuentas no saldadas y volver al club de los corazones rotos -Así como vamos he de estar lastimado al final de la cuenta regresiva-. Así es como la inexperiencia se puede transformar en crueldad y como una de las relaciones más cortas e importantes de la vida se transforma en karma. Una de las cosas menos tristes es que yo quería ir al teatro~

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