lunes, 19 de agosto de 2013

No habían tormentas sin fin

Todo en esta vida tiene un ritmo vital y no es el ritmo que nos impone el capital, más bien es un río el cual no se puede empujar ya que este fluye solo naturalmente, es así como logre salir del laberinto sentado junto a este río escuchándolo pasar para que me hablara no del pasado, ni del futuro, sino que de este momento en el que escribo y respiro tranquilo, descansado y sonriente. Nunca pensé que podría vivir después de la tormenta pero si se puede, en cada uno de mis huesos están marcados con lo aprendido, con las caídas y las subidas que tienen los siclos, adiós Daniela, cuídate mucho que la vida te sonría, no me canse de ti, ni de la idea extraña que teníamos de remontarnos al pasado que nos destruyo cada vez que podíamos solo que en mi cabeza -y alma- no quedaba más vuelta que darle a todo este asunto. Y para serte sincero prefería no haber vivido nada de esto aunque no hubiese aprendido nada, procura no ganar siempre porque de las derrotas se aprende, y pues nada tu sabes que hacer sufre lo que tengas que sufrir, ríe lo que tengas que reír que yo me marcho de aquí.


Hay dos cosas que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Un vida de mortificaciones; eso es inútil y vano
                                         Gautama Buda


-ñoño-

Este corrupto y perverso “individualismo” 
es la camisa de fuerza de la individualidad. Ha convertido la 
existencia en una carrera degradante por las apariencias, por las 
posesiones, por el prestigio social y la supremacía. Su máxima 
sabiduría es “Que al último se lo lleve el diablo”.
Este “individualismo a ultranza” inevitablemente ha conllevado la mayor esclavitud moderna, las más extremas distinciones de clases, conduciendo a millones de personas hasta la miseria. El “individualismo a ultranza” simplemente ha supuesto el 
pleno “individualismo” para los amos, mientras que el pueblo 
está regimentado dentro de la casta de los esclavos para servir 
a un puñado de egoístas “superhombres”.
                                                Emma Goldman 


La clase -la única existente, la explotadora- desde siempre nos educa en este individualismo a ultranza el cual repercute en toda nuestra vida como cada daño a nuestra individualidad desde que nacemos, de esta forma el resto de la sociedad actual -la no/clase- repite estos valores podridos rebuznando que ser dueño de si mismos es vivir como los poderosos gracias todos sus medios de autoridad nos han enseñado: defendiendo la propiedad privada y apartándonos de los demás olvidando que tú ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad sólo espera completarse en el amor de otros monarcas: una política de el sueño, urgente como el azul del cielo. (Hakim Bey - Los pasquines del anarquismo antropológico) 

-Que falta de respeto locx-




lunes, 12 de agosto de 2013

OyeMaría


''Pienso: ¿Qué hago con un yo frustrado 
                                    y dos pulmones rotos?''

Las cosas se es-fuman, espero para muchos el huracán llegue a su fin. He aquí el comienzo de un fin del ciclo más grande de esta alma, todo va cambiando a mi alrededor y yo estoy perdido en un laberinto de la maquina productora de adultos (Nunca dejes que te coma por completo), algunos rezan todas las noches en cambio este mar se destruye así mismo recogiéndose con fuerza todas las noches desde el abril sangriento hasta el presente -Así como una tarde lluviosa de agosto me recogía desde mi lugar hasta tu latitud, como el mar que llega hasta cierta altura para luego regresar a su hogar-. deje los estudios, me embarque en mis ideas, los poemas llegaron como nunca, me llene de melodías, volví a los pasos silenciosos, a esconderme tras una bufanda, al niño de la vista al suelo. La negrura esta en cama, el hueso de su rodilla derecha se hizo trizas, quizás mañana intenten matarme, no conozco camino a la felicidad pero tengo bastante claro que no quiero el que nos vienen a ofrecer, preferí hablar de lo cotidiano antes de la revolución porque aprendí que cada cual es libre de su cuerpo, que no hay más devenir que practicar nuestra libertad, que no hay nada que arrebatar que todo esta en nuestras manos, que nadie ni nada le puede pertenecer a alguien más que una a si misma. Hermosa si realmente amas y te amas no destruyas tu cuerpo, no revientes en celos, no hagas nada de tu propiedad privada, vive la vida todo lo que tenga que durar que aquí si bien no nos sonríe antes del final más de 3 veces me sonreirá. Hasta la otra vida -y si es la ultima igual-

jueves, 1 de agosto de 2013

Días de invierno

Dolor de estomago, el caos, ansias, heridas que no cierran, el cuerpo perfecto de las televisiones haciéndose uno con mi ser bajo el espejismo que nos regala el tragaluz y las ventanas de esas enormes puertas en las casas viejas del santiago gris -ciudad sin lagrimas-, cigarros, encendedor, artículos de relojería, por un lado fiestas inagotables por el otro explosiones de corazones en los ríos del capital, miradas de odio de los poetas hacia mi -ego inextinguible-, dolor de estomago, caos, ansias, cigarros, llamadas telefónicas, cartas por correo no contestadas, sin fin de versos escritos y olvidados, lecturas de noche, sonidos de días, mentiras/cuchillos, karma, la balanza de dios -con D minúscula- en la tierra, uniformes en el trabajo y lejos de el, la soga en el cuello, heridas que no cierran, volver al epicentro y acostarse con el, buscarse problemas, encerrado, sin donde correr, la costa, el puerto, el reloj de flores contra el reloj solar, vino, cervezas, robo hormiga, canto de las aves, canto de los lobos, canto de las tristes comadrejas, camarote antiguo, mueble de maleza, taxis que no suben, heridas que no cierran, vuelta a la casucha, harma tu maleta, canta a quien te escucha, grita lo que piensas, amor vale la pena cuando no comienza, canción de cuna, la lengua traviesa, frente sin arrugas, ventanas de princesa, ¿Qué es lo que tu piensas hacer con tus cadenas? ¿Un firme columpio o infeliz condena? déjame lo absurdo, deja que me queda y no me hago el loco, brujas sin su hoguera, el perro rabioso pero sin colmena. Siempre llego al puente, subo la escalera, tiro las cenizas que la pena entrega, heridas que no cierran, piso la alameda, paso la compuerta, dejo la pobreza, me sonríen incluso aun las quinceañeras, yo no entiendo mucho, tomo la escopeta, y disparo las letras que el día me entrega, no tengo dinero si heridas que no cierran y aveces en recuerdos tus ojos y tus caderas