Dolor de estomago, el caos, ansias, heridas que no cierran, el cuerpo perfecto de las televisiones haciéndose uno con mi ser bajo el espejismo que nos regala el tragaluz y las ventanas de esas enormes puertas en las casas viejas del santiago gris -ciudad sin lagrimas-, cigarros, encendedor, artículos de relojería, por un lado fiestas inagotables por el otro explosiones de corazones en los ríos del capital, miradas de odio de los poetas hacia mi -ego inextinguible-, dolor de estomago, caos, ansias, cigarros, llamadas telefónicas, cartas por correo no contestadas, sin fin de versos escritos y olvidados, lecturas de noche, sonidos de días, mentiras/cuchillos, karma, la balanza de dios -con D minúscula- en la tierra, uniformes en el trabajo y lejos de el, la soga en el cuello, heridas que no cierran, volver al epicentro y acostarse con el, buscarse problemas, encerrado, sin donde correr, la costa, el puerto, el reloj de flores contra el reloj solar, vino, cervezas, robo hormiga, canto de las aves, canto de los lobos, canto de las tristes comadrejas, camarote antiguo, mueble de maleza, taxis que no suben, heridas que no cierran, vuelta a la casucha, harma tu maleta, canta a quien te escucha, grita lo que piensas, amor vale la pena cuando no comienza, canción de cuna, la lengua traviesa, frente sin arrugas, ventanas de princesa, ¿Qué es lo que tu piensas hacer con tus cadenas? ¿Un firme columpio o infeliz condena? déjame lo absurdo, deja que me queda y no me hago el loco, brujas sin su hoguera, el perro rabioso pero sin colmena. Siempre llego al puente, subo la escalera, tiro las cenizas que la pena entrega, heridas que no cierran, piso la alameda, paso la compuerta, dejo la pobreza, me sonríen incluso aun las quinceañeras, yo no entiendo mucho, tomo la escopeta, y disparo las letras que el día me entrega, no tengo dinero si heridas que no cierran y aveces en recuerdos tus ojos y tus caderas
