Cuando dos corazones rotos se encuentran todo se da más fácil, las perspectivas desanimadas del mundo en decadencia, las diferencias son como un rompecabezas que se va uniendo una vez más y las similitudes se confunden con el destino, las risas, las miradas cómplices y las caricias no tardan en manifestarse. Esta vez no era lo contrario, ¿Qué podía hacer yo frente a esto?.
La falta de tabaco hizo lo suyo, dolores de cabeza, tos seca y mucosidad constante, aliento a tabaco, nervios, impulsos incontrolables y los pensamientos... esos pensamientos que parecen atacarte llenándote de lagrimas los ojos, haciendo aparecer el bruxismo olvidado, trayendo de vuelta las ansias por dejarlo todo, el asumirse solo frente al monstruo interno para recordar las palabras que suelen decir los que siempre dan la espalda "siempre estaré a tu lado".
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