a Katalina, la reina
de mi soledad.
Y aquí en el piélago de tu indiferencia
los ecos de las palabras que escribo
resuenan haciendo patitos en el agua
tal cual fueran piedras
lanzadas hacia tu latitud inalcanzable.
Entre hojas con pentagramas
que son las paginas donde te escribo
puedo ver la sangre que brota de mi herida
y tu inexorable
no vienes a lamerla.
Yo sintiendo celos
¿Quién lo diría?
no son para nada agradables
estos pasajeros nuevos de mis hombros
y no son más que el reflejo del miedo y la inseguridad.
Te extraño
esas son las palabras precisas y sinceras
que marcan el paso de este momento
no soy más que un triste ánade
lejos de su pareja.
Muero de pena en este pentagrama
y desangro mis sentimientos
en un periplo hacia ninguna parte
sin embargo como Borges tengo un laberinto
para antes que a ti me encuentre a mi mismo.
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